Cuanto más protegida está una planta por sustancias químicas (es decir, no orgánicas), menos se estresa, y cuanto menos se estresa, menos polifenoles produce, que son sus propias defensas y que, una vez consumidos, son beneficiosos para la longevidad humana.
Hay varios tipos de hambre: el hambre física (la verdadera), el hambre emocional o el hambre condicionada por la costumbre. Aprender a identificarlas permite reaccionar ante la sensación de hambre con plena conciencia, en lugar de hacerlo a ciegas.